Las familias pueden beneficiarse de la terapia, especialmente cuando experimentan un evento estresante que puede afectar las relaciones familiares, como dificultades económicas, un divorcio o la muerte de un ser querido. La presencia de toda la familia puede ser eficaz para tratar problemas de salud mental que afectan a la familia en su conjunto, como la depresión, el abuso de sustancias, las enfermedades crónicas y los problemas alimentarios, o problemas como los problemas de comunicación, los conflictos interpersonales y los problemas de conducta en niños y adolescentes.